Hay síntomas característicos por los cuales se debe iniciar un tratamiento de endodoncia

Muchas veces escuchamos hablar o nos hemos sometido a lo que comúnmente se llama tratamiento de conducto, pero ¿sabemos realmente en qué consiste el procedimiento?

La cirujano dentista de Clínica Croacia, doctora Karin Steinfort explica que un tratamiento de conducto, también llamado endodoncia, consiste en la extirpación de la pulpa dental (conocida como nervio) y la limpieza, tallado y desinfección del espacio dejado por esta, tanto en la corona del diente como en las raíces (conductos), con el fin de controlar una infección existente o prevenir una infección futura.

En ese sentido hay síntomas que alertan a un paciente que debe someterse a un tratamiento de endodoncia como: caries profundas; dolor fuerte o espontáneo; hinchazón dentro de la boca o de la cara; aparición de fístula (parecida a una espinilla dentro de la boca); y cambio de color del diente.

“Es necesario realizar el tratamiento de conducto o endodoncia cuando la pulpa dental (nervio) se encuentra inflamado o infectado. Esto ocurre cuando los dientes se encuentran con restauraciones (tapaduras) profundas, caries profundas, trauma agudo (golpes o caídas) o crónico (bruxismo o secuela de golpes), entre otros”, señala la doctora Steinfort. 

Como cualquier tratamiento pueden producirse algunas complicaciones. La odontóloga comenta que en general y posterior al tratamiento de endodoncia, sólo se producen leves molestias postoperatorias que se manejan con analgésicos. En algunos casos, sobre todo cuando los dientes están infectados, se pueden producir “agudizaciones” entre sesiones, con dolor y aumento de volumen facial (hinchazón).

“Se disminuyen las posibilidades de que esto ocurra cuando los pacientes consultan con el máximo de antelación posible (cuando tienen los primeros síntomas) antes de que los dientes se infecten o de que presenten infecciones avanzadas”, asegura.

Una de las complicaciones más frecuentes es la fractura dentaria que ocurre principalmente por la no realización por parte del paciente de las restauraciones o prótesis necesarias para devolverle al diente su resistencia y función, posterior al tratamiento de endodoncia o conducto.